Uso de métodos anticonceptivos en adolescentes

En Uruguay casi uno de cada cinco adolescentes y jóvenes declara haber tenido al menos un hijo. El embarazo en esta etapa del ciclo vital constituye un problema de salud pública. Para conocer más sobre la temática, se realizó un estudio descriptivo de corte trasversal sobre uso de métodos anticonceptivos en adolescentes de Canelones

La adolescencia es el periodo de la vida que transcurre entre los 10 y 19 años según la definición de la Organización Mundial de la Salud.

La palabra adolescencia deriva del latín Adolescens “joven” y Adolescere “crecer”. Es un periodo crucial durante el cual se toma una nueva dirección en el desarrollo, se elabora la identidad y se plantea el sentido de la vida, la pertenencia y la responsabilidad social.

Se define embarazo adolescente como la gestación en mujeres cuyo rango de edad se encuentra entre los 10 y 19 años. El embarazo, a cualquier edad, es un evento biopsicosocial importante que supone en la vida de cada mujer un cambio rotundo en su esfera individual, familiar y social.

El embarazo adolescente está estrechamente relacionado con una situación económica y cultural deficitaria y con la deserción del sistema educativo. Esta situación conlleva a que el embarazo en esta etapa del ciclo vital constituya un problema de salud pública que debe ser abordado como tal desde el sistema de salud.

Los métodos anticonceptivos (MAC) son procedimientos que previenen un embarazo en mujeres sexualmente activas, ya sean ellas o sus parejas quienes los usen. Se clasifican en seis tipos: de barrera (preservativos), hormonales (implante subdérmico, inyectable y oral), intrauterinos (dispositivo intrauterino), naturales (métodos calendario y de moco cervical), permanentes (vasectomía y ligadura tubaria) y de emergencia (pastilla de emergencia).

En Uruguay casi uno de cada cinco adolescentes y jóvenes (18,2%) declara haber tenido al menos un hijo, esto fue un disparador para realizar un estudio cuya finalidad fue evaluar la información, acceso y elección de los adolescentes respecto a la anticoncepción como estrategia de prevención de embarazos no planificados.

Metodología

El estudio fue descriptivo de corte transversal y se realizó en las policlínicas del Primer Nivel de Atencion de ASSE, liceales y participantes de Jóvenes en Red en el Departamento de Canelones en las ciudades de Las Piedras y Progreso en el período octubre 2019 – febrero 2020.

El criterio de inclusión fue de personas de 10 a 19 años. Se tomó como criterio de exclusión no haber iniciado relaciones sexuales y encontrarse embarazada al momento de responder la encuesta o estar buscando embarazo. Se seleccionó una muestra de conveniencia de los adolescentes. El tamaño de la muestra fue de 216 adolescentes. Se excluyeron 126 casos por no haber iniciado relaciones sexuales.

Fuente y recolección de datos

La recolección de datos se realizó a través de la aplicación de una encuesta autoadministrada de carácter anónimo, previo consentimiento informado. La encuesta incluyó variables sociodemográficas educativas, culturales y el uso de métodos anticonceptivos.

Se realizaron reuniones con las autoridades liceales y de Jóvenes en Red para presentación del proyecto, obtención del aval institucional y coordinación de la captación de los estudiantes que participarán del estudio.

Se envió comunicado a los padres o tutores de los estudiantes de liceo y adolescentes de Jóvenes en Red con el consentimiento luego de explicarlo en los diferentes salones de clase. Posteriormente se realizaron las encuestas a los adolescentes que cumplían con los criterios de inclusión del trabajo.

En las policlínicas se realizó la encuesta a los adolescentes que asistieron a consulta con los diferentes médicos de Medicina Familiar y Comunitaria en los meses de setiembre de 2019 a enero de 2020.

Consideraciones éticas

El protocolo se presentó al Comité de Ética de Facultad de Medicina de la Universidad de la República y se pidió asentimiento y consentimiento informado a toda la población encuestada y sus padres/tutores respectivamente. Se preservó la confidencialidad y anonimato de los datos, siendo utilizados como único fin para la investigación.

Resultados

La edad de los adolescentes encuestados fue de 12 a 19 años, con un promedio de 14,9 años. El 57,8% de los casos fueron de sexo femenino. La distribución por edad y sexo de los encuestados se muestra en la tabla 1.

El 54,4% de las encuestas fueron realizadas en el liceo, el 40,6% en las policlínicas de ASSE y el 5,1% restante en Jóvenes en Red.

Del total de encuestados, 193 adolescentes (89,4%) se encontraban concurriendo a un centro educativo en el año de realizada la encuesta. En tanto que 126 casos (59,2%) no fueron incluidos por no haber iniciado relaciones sexuales.

De los adolescentes que sí declararon haber iniciado relaciones sexuales, el promedio de edad fue de 15,9 y 56,9% eran de sexo femenino. Dentro de las mujeres adolescentes que declararon haber iniciado relaciones sexuales, el promedio de edad fue de 16,1 años. En los varones este promedio fue de 15,6 años.
Tres adolescentes (3,4% de quienes habían iniciado relaciones) declararon encontrarse en búsqueda de un embarazo. Se trató de un varón de 19 años y dos mujeres de 13 y 16 años.

El 52,2% de los adolescentes que iniciaron relaciones sexuales declararon haber concurrido al menos una consulta sobre su sexualidad, métodos anticonceptivos o ITS en el último año. Entre quienes no realizaron una consulta, el 70,8% declaró no haberla realizado por no haber tenido un motivo para hacerlo y 16,7% por no tener ganas.

El 60% de los adolescentes refirió que una de sus principales fuentes de obtención de información sobre sexualidad son sus padres, 34,4% mencionó a sus amigos como una de sus fuentes principales y 33,3% a sus hermanos. El 31,1% declaró que un médico o un psicólogo son sus principales fuentes y 22,1% mencionó a Internet. El liceo fue mencionado como una de las principales fuentes de información en 18,9% de los casos y la pareja en el 15,6%. Cuatro adolescentes mencionaron libros, revistas o televisión como una de sus fuentes principales.

El 54,2% de los adolescentes que iniciaron relaciones sexuales manifestaron haber tenido miedo alguna vez de estar embarazadas ellas mismas o su pareja y 56,3% de haber tenido una ITS.

El 73,9% de los adolescentes que iniciaron relaciones sexuales refirió haber utilizado preservativo en la última relación sexual y el 86,4% declaró emplear de modo habitual algún anticonceptivo en sus relaciones sexuales.

En cuanto a la pregunta de cuáles medios anticonceptivos utilizan habitualmente, el 83,7% respondió preservativo masculino y el 32,6% pastillas. Mientras que el 9,3% declaró que el medio que utiliza es el implante, el 5,8% el inyectable y el 4,7% respondieron anticonceptivos de emergencia.

Dentro de los métodos anticonceptivos conocidos por los encuestados, el más conocido fue el preservativo masculino (97,8% mencionó conocerlo), seguido de pastillas (87,8%). El 51,1% mencionó el preservativo femenino y el 45,6% el implante. El inyectable fue mencionado por el 38,9% y el DIU y la anticoncepción de emergencia por 28,9% en ambos casos. El 18,9% y 15,6% mencionaron la ligadura tubaria y la vasectomía respectivamente.

Frente a la pregunta sobre si alguna vez se quedó sin método anticonceptivo porque no fue posible adquirirlo en el prestador de salud, 28,2% respondió que sí.

Conclusión

En este trabajo la población encuestada tiene un promedio de edad de 14,9 años, la categoría con más participantes fue de 14 a 16 años. La mayoría de las encuestas fueron de sexo femenino (57,8%).
Se destaca el alto porcentaje de adolescentes que se encontraban concurriendo a un centro educativo, 89,4% del total, porque si bien casi el 60% de las encuestas fueron realizadas en estos centros, un porcentaje de 40% se planteó en la consulta en policlínica.

Dados los objetivos del estudio, una variable de exclusión era no haber iniciado relaciones sexuales, por este motivo 126 encuentas fueron descartadas. Esto refleja que más de la mitad (59,2%) de estos adolescentes no habían iniciado relaciones sexuales. Es por este motivo que el análisis se hizo con base únicamente en las respuestas de 90 adolescentes.

En Uruguay, según la IV ENAJ, los varones inician sus relaciones sexuales a la edad promedio de 15 años y las mujeres a la edad promedio de 16. En relación con la edad de inicio de las relaciones sexuales, en nuestra encuesta el promedio de edad fue de 15,9 años. En las adolescentes mujeres la edad de inicio promedio fue de 16,1 años y en hombres de 15,6 años. Este resultado es similar al de la encuesta nacional de adolescencia y juventud realizada en 2018 (ENAJ) previamente planteado.

Dentro de los métodos anticonceptivos conocidos por los encuestados, el más conocido fue el preservativo masculino (97,8% mencionó conocerlo), seguido de pastillas (87,8%). El 51,1% mencionó el preservativo femenino y el 45,6% el implante. El inyectable fue mencionado por el 38,9% y el DIU y la anticoncepción de emergencia por 28,9% en ambos casos. Además, el 18,9% y el 15,6% mencionaron la ligadura tubaria y la vasectomía respectivamente. Estos resultados son también similares a los mostrados en la ENAJ, donde el método anticonceptivo más conocido es el preservativo masculino (97,1%), seguido por las pastillas (91,3%) y, en menor medida, el DIU 58,9%.

Asimismo, se destaca en nuestra encuesta el bajo conocimiento de los métodos anticonceptivos definitivos, como lo son la ligadura tubaria (18,9%) y la vasectomía (15,6%), por parte de los encuestados. Sin embargo, si bien la anticoncepción de emergencia no constituye un método anticonceptivo recomendado, casi el 30% de estos adolescentes declararon conocerlo.

En nuestra encuesta el 86,4% expresó utilizar métodos anticonceptivos de forma habitual, mientras que en la ENAJ 2018 85,3% de los jóvenes declararon haberlo utilizado.

Al indagar sobre el método anticonceptivo de uso habitual, el 83,7% respondió que utiliza preservativo masculino y el 32,6% pastillas. Mientras que fueron bajos los porcentajes de adolescentes que mencionaron otros métodos anticonceptivos: 9,3% declaro que el método que utiliza es el implante, 5,8% el inyectable y 4,7% los anticonceptivos de emergencia.

De los resultados de la encuesta se desprende que, si bien el preservativo masculino y las pastillas anticonceptivas son ampliamente conocidas entre los jóvenes, es menor el porcentaje que está familiarizado con otros métodos como el implante o el parche.

Discusión y recomendaciones

Más de la mitad de las encuestas fueron excluidas por no haber iniciado relaciones sexuales. El promedio de edad de los adolescentes cuya encuesta fue descartada por no haber iniciado relaciones fue de 14,1, menor a la edad promedio de inicio en nuestro medio según muestran la encuesta ENAJ.

Se evaluó la frecuencia con que los adolescentes que iniciaron relaciones sexuales consultan al médico por consejería al respecto. Este resultado es complejo de interpretar, ya que parece un lugar adecuado para el asesoramiento, pero dado el alto porcentaje de uso de preservativo y conocimiento de métodos anticonceptivos, es pertinente preguntarnos si es necesario medicalizar el inicio de las relaciones sexuales o dar lugar a un espacio de educación en el hogar o en los centros educativos.

Las fuentes de información sobre métodos anticonceptivos son muy variadas. Desde el rol de médico especialista en familia y comunidad se puede reforzar la educación en salud sexual, por ejemplo, orientado a los padres en el abordaje de esta temática o trabajando en talleres interinstitucionales con las redes de la zona.

A partir de los resultados de nuestra encuesta nos parece importante plantear actividades para difundir todos los métodos anticonceptivos existentes y disponibles, así como su correcto uso, reforzando la seguridad del implante y el inyectable, poco utilizados por los adolescentes encuestados.

El anticonceptivo de emergencia es utilizado casi con la misma frecuencia que estos últimos, lo cual nos hace reflexionar y plantearnos la importancia de educar en cuanto a los riesgos de este método y que su uso debe ser realmente excepcional.

Con este objetivo nos planteamos contactarnos con los centros educativos formales e informales y grupos de jóvenes de las comunidades donde trabajamos, para elaborar estrategias de promoción de salud sexual y reproductiva interinstitucionales, habilitando espacios educativos.


Bibliografía

  1. Villagra. G. Adolescencia: cimiento de vida adulta sana. Vignolo. J, Lindner. C.Medicina Familiar y Comunitaria. 1a Edición. oficina del libro, FEFMUR. Montevideo; 2013. p 427-461.
  2. Hernández Moreno Lisbeth. Adolescencia: ¿Adolecer es padecer? Salus [Internet]. 2011 Ago [citado 2022 Nov 25]; 15(2): 5-6. Disponible en: http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1316-71382011000200003&lng=es.
  3. Vázquez R. Leon. I. Atención Primaria de Salud. Primer Nivel de Atención. Medicina Comunitaria. El cambio de modelo. Vignolo. J, Lindner. C. Medicina Familiar y Comunitaria.1a Edición. Montevideo; Panamericana.2013. p31-48
  4. Spezzano A., Adolescencia y métodos anticonceptivos: consideraciones sobreembarazoadolescente. www.sifp.psico.edu.uy23/8/18.
  5. Instituto Nacional de la Juventud. Ministerio de Desarrollo Social. Informe IV encuesta nacional de adolescencia y juventud. 2018. Montevideo. 2020.
  6. Berriel C., Fourment M. Uso de metodos anticoncepptivos en adolescentes de canelones. Monografia de Posgrado de Medicina Familiar y Comunitaria. Setiembre 2021

About the author

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
Exdocente de Medicina Familiar y Comunitaria Las Piedras.

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
Médico de Medicina Familiar y Comunitaria en CASMU.
Directora técnica de ELEPEM la esperanza.

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